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lunedì 18 febbraio 2019

De último minuto: Trotsky fue agente del FBI, por Freddy Yépez

Definitivamente, Internet es algo grandioso y maravilloso para la enseñanza y el aprendizaje si sabe utilizarse como fuente del conocimiento. Indagando sobre las visitas de Rockefeller a la Rusia de Lenin me encontré con una pieza, así lo pienso, de la mentira grotesca, sucia, infame, desgraciada, irrespetuosa y perversa: que el camarada Trotsky era informante del Gobierno de Estados Unidos… Pero, pero así no lo titulan en su campaña de desprestigio contra el gran maestro revolucionario sino que lo hacen con la siguiente perversión: “Trotsky fue un agente del FBI”. Comenzando se desenmascara la muy mala intención de los enemigos de Trotsky.
         El imperialismo es capaz de todo lo asqueroso en relación con la mentira. No tiene reparo ni escrúpulo de ninguna especie en crear informaciones, matrices de opiniones y todo género de mentiras para convertir una víctima en victimario, para desprestigiar líderes o personas, para desfigurar la personalidad de hombres y mujeres que han dejado sus nombres muy en alto en la lucha de clases como en los combates y batallas contra el capitalismo y por el socialismo o comunismo. A Lenin lo acusaron de ser agente del imperialismo alemán como a Trotsky lo acusaron, uniéndose también a la falacia o la mentira el Gobierno Soviético presidido por Stalin, de ser agente de todos los gobiernos imperialistas y, por si fuera poco, de traidor a la patria URRS.
         Dicen que Rockefeller estuvo emocionado del mural pintado por Diego Rivera en el edificio RCA en su complejo en New York hasta que se dio cuenta que Lenin aparecía en el mural. Le pidieron a Diego que lo borrara, pero éste se negó por lo cual cubrieron el mural para que no lo vieran y después lo destruyeron. Los oligarcas se indignaron de ver al jefe bolchevique pintado en la fallada de un edificio de uno de los hombres más ricos de su tiempo y en plena nariz del imperialismo.  Rivera, en cambio, volvió a pintar ese mural pero en el Palacio de Bellas Artes en Ciudad de México.
         El mundo conoció la amistad que unió a Trotsky con Rivera pero igualmente de su enemistad y alejamiento total que acabó para siempre con la relación de  camaradería entre el gigante de la política revolucionaria y el gigante del arte muralista. Pero también sabe el mundo político las contradicciones no sólo de Trotsky con el régimen soviético dirigido por Stalin sino del muralista Rivera con el partido comunista mexicano. Rivera fue un crítico radical al pacto que sellaron Stalin y Hitler en 1939, lo cual le valió serias arremetidas de comunistas mexicanos contra él. Sin embargo, en honor de Rivera, la Historia condenó ese pacto que fue utilizado por el nazismo para ganar tiempo y enredar a la dirección del Estado soviético que luego se vio obligada a responder al nazismo porque Hitler violentó conscientemente toda la relación de no agresión que antes había firmado con Stalin y que éste creía cumpliría al pie de la letra.
Rivera fue expulsado del Partido Comunista. Y varios años después comenzó a ser acusado de trabajar para el Gobierno estadounidense, pasarle información al FBI, según unos investigadores del país imperialista. Pero esos investigadores, quién sabe pagados por quién, decidieron ir más lejos como si el mundo político (de derecha, de izquierda o del centro) es totalmente integrado por bobos, gafos o tontos útiles, sacaron a flote que el camarada Trotsky, ese que fue Presidente del Soviet de Petrogrado, ese que dirigió la Insurrección de Octubre de 1917, ese que organizó el Ejército Rojo en un año, ese que aportó al marxismo la teoría de la Revolución Permanente,  ese que fue el revolucionario más odiado por los imperialistas, los socialdemócratas, los reformistas, los revisionistas, también fue un informante del Gobierno de Estados Unidos. La muy mala intención de los “investigadores” estadounidenses no deja duda de ninguna naturaleza.
Pero, para que no les caiga la maldición de Malinche a los que crean en esa falacia, aceptemos que efectivamente el camarada Trotsky informaba no específicamente al Gobierno de Estados Unidos sino a muchos gobiernos en el planeta. Pero también lo fue el camarada Lenin. Ahora lo que debe tenerse muy claro es qué tipo de información daban, por ejemplo, los camaradas Lenin y Trotsky a otros gobiernos. Sencillo: denunciaban las pretensiones de los imperialistas, expresaban las inquietudes de la revolución y del socialismo y eso lo hacían de forma pública y no en secreto, porque la diplomacia de la Revolución Bolchevique fue, desde el primer momento, pública y no secreta. Ahora nadie, absolutamente nadie, puede acusar a los camaradas Lenin y Trotsky debe haber informado unas sola palabra, pública o privadamente a ningún Gobierno en el mundo, sobre las acciones que planificaban para impulsar la lucha revolucionaria y que debían ser sorpresivas para los enemigos del proletariado y del socialismo.
Sabemos, por ejemplo, que el camarada Trotsky le informó a muchos gobiernos capitalistas sobre los planes del nazismo, de Hitler, sobre las consecuencias de la guerra. Pero eso también iba a dirigido a los oídos del Estado Soviético pero lamentablemente éste no escuchaba ni prestaba atención a ninguna de las verdades que decía el camarada Trotsky. De tal manera que la acusación de que el camarada Trotsky era informante del Gobierno de Estados Unidos, para hacer creer que trabajaba para el FBI, es una de las grandes estupideces que cometieron esos investigadores de alcantarillas.
Si Trotsky hubiese trabajado para el Gobierno de Estados Unidos o el FBI, primero, se lo hubiesen llevado a vivir con todas las medidas de seguridad a Washington; no hubiera habido posibilidad que Mercader lo asesinara; hubiese sido el comandante en jefe de las fuerzas estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial; en varios países donde se impuso el régimen denominado socialista no se hubiese materializado y, de seguro, le hubiesen otorgado el Premio Nobel de la Paz en 1945. En la política los mojones son cosas de cañerías de aguas sucias pero no de aguas limpias.  ¡Viva Trotsky! ¡Abajo el Gobierno de Estados Unidos!
https://www.aporrea.org/internacionales/a169029.html

venerdì 21 dicembre 2018

A vida de Trótski | Esteban Volkov, Domenico Losurdo e Osvaldo Coggiola [áudio original]

A mesa "A vida de Trótski" do Seminário "1917: o ano que abalou o mundo" reuniu Esteban Volkov, neto de Leon Trótski (via vídeo), o filósofo marxista Domenico Losurdo e o historiador Osvaldo Coggiola. A mediação da mesa ficou a cargo de Isa Penna.

lunedì 17 dicembre 2018

Dubito dunque sono ------- TRAVAGLIO, IL TROTZKISTA, IL FOTOGRAFO, I GILET GIALLI, IL TERRORISTA, I SERBI E IO, di Fulvio Grimaldi

(vedi anche www.fulviogrimaldicontroblog.info, prima che qui sparisca)

"He who takes a stand is often wrong, but he who fails to take a stand is always wrong.– “Chi si schiera, spesso si sbaglia, ma chi non si schiera si sbaglia sempre” (Anonimo)

Il fustigatore fustigato

Nella sua risposta a Giorgio Bianchi, il giornalista fotografo e documentarista che, in modi garbati, seppure puntuti, gli aveva rimproverato, e documentato, la pessima qualità delle pagine di politica internazionale del Fatto Quotidiano (FQ) e lo stupefacente contrasto tra quel trattamento falso, fazioso, preconcetto degli Esteri e la spesso corretta, coraggiosa parte riguardante i fatti, personaggi e colleghi di casa nostra, Marco Travaglio, direttore del giornale, ha fatto la figura per la quale di solito sbeffeggia gran parte dell’importante stampa e Tv italiane. Preda evidente di un livore che mal si concilia con l’elegante sicumera che esibisce nelle sue epifanie televisive, una delle migliori penne satiriche del paese si è lasciata trascinare a insulti, in risposta a presunti ma inesistenti insulti di Bianchi,, disprezzo per le argomentazioni oppostegli, arroganza e pregiudizi talmente clamorosi da parere quelli di un Sallusti qualunque (direttore del foglio berlusconide sedicente“Il Giornale”).

Copertosi dietro a collaboratori “antimericani” come Massimo Fini e Pierangelo Buttafuoco, ha ribadito le sue sentenze inoppugnabili e definitive su “Putin detestabile autocrate”, “Assad criminale di guerra e di pace (si fa per dire)” e sul “regime degli Ayatollah che fa dell’Iran un paese dove nessuna persona di mente normale e amante della libertà vorrebbe mai vivere”. Manca la controprova di quanto un cittadino iraniano si troverebbe bene nei paesi delle armi per tutti, stragi nelle scuole, Barbare d’Urso, assassini mirati, stampa in mano ai tycoon, video giochi a chi ammazza di più.

Diversamente da Giorgio Bianchi, da me e da tanti altri, con ogni evidenza Travaglio non ha mai messo piede nei paesi governati da coloro che con tanta virulenza stigmatizza. Ripete a pappagallo quanto spurgano le matrici della propaganda occidentale a sostegno del pensiero, della cultura e del regime unici mondiali, ostacolati proprio dai paesi che infanga e i cui popoli, liberamente, checchè ne dica lui, contraddetto da mille osservatori ONU, sostengono i propri governanti, anche a costo di inenarrabili sacrifici inflitti dal nemico, con percentuali di consenso che i nostri democratici reggitori non si sono mai sognati. Né il regime plutocratico americano dove, se non si hanno soldi, non si viene eletti ai vertici neanche se si resuscita Lazzaro; né quello monarchico di Londra nel quale un primo ministro per reggersi al potere deve essere gradito alla donna più ricca del mondo e, in mancanza, deve avvelenare qualche russo dandone la colpa a Putin; né quello italiota retto fino a ieri, e parzialmente anche oggi, da una cosca mafiomassonica impegnata a mangiare viva la popolazione. E neppure quello bancario francese che, per non essere travolto da un popolo inferocito, col proprio gradimento al 23%, deve ricorrere al supporto fisico di 80mila poliziotti, a quello cartaceo di tutti media padronali europei e all’occasionale mostruosità “islamica”.



E’ chiaro che Travaglio e, ancora più il suo condirettore, delegato dei padroni, Stefano Feltri, è iscritto all’albo d’onore dell’Atlantosionismo e da lì non si muove anche perché, ahinoi, la sua cecità rispetto a un mondo come rappresentato dal cialtroname politico-economico che lui sbertuccia si regge sugli occhiali attraverso cui guarda alla realtà. Che sono quelli di un ottuso eurocentrismo che individua il migliore dei mondi nella gigantesca truffa della democrazia liberale borghese e delle sue finte libertà, sistematicamente pervertite da manipolazioni della mente che iniziano poco dopo la nascita.

I serbi e il trotzkista
Mi sovviene un episodio che collega un mio trascorso al FQ. 1999: primavera di bombe sulla Serbia di Tito e Milosevic, che non si arrende alla fine della Jugoslavia e al taglio di un suo arto, il Kosovo. Liberatomi dal TG3 la notte delle prime bombe, vado con telecamerina e incarico di “Liberazione” a raccontare il tentato genocidio dei serbi da parte di Nato, Clinton, D’Alema. Mando reportage sulla guerra all’uranio, alle bombe a grappolo, alla manipolazione meteorologica finalizzata a inondare il paese di acque fuoruscite dal Danubio e rese tossiche dalle sostanze dei petrolchimici bombardati a Pancevo. Scrivo anche del Ponte sul Danubio sul quale i belgradesi del “Target” cantano al cielo, sfidando gli F15 in arrivo da Aviano e degli operai dell’automobilistica Zastava che rimettono in piedi da soli una fabbrica polverizzata dai governanti amici dei suoi padroni, la Fiat. E riferisco di come i profughi Rom dal Kosovo, cacciati, insieme ad altri 300mila, da una banda di criminali, l’UCK, al servizio di Nato e narcotrafficanti, siano sistemati in tendopoli del governo e poi indirizzati nelle belle case di un quartiere, con scuole e ospedali, da tempo abitato dai loro fratelli d’etnia.



Sotto l’anziano direttore Sandro Curzi, devoto a Bertinotti, imperversa un caporedattore agli esteri di nome Salvatore Cannavò, notabile di un microgruppetto trotzkista staccatosi dal PRC. Al rientro da Belgrado, scopro che gran parte dei miei servizi sono stati da costui o mutilati, o proprio cestinati. E anche la mia intervista a Slobo Milosevic, l’ultima prima del suo infame arresto e morte indotta, è stata rifiutata (la pubblicherò poi sul più professionale “Corriere della Sera”), perché tutto questo mostrava “un inaccettabile appiattimento sul despota Milosevic e, di conseguenza, sui serbi, ipernazionalisti e stragisti etnici”, come insieme spappagallavano la vulgata imperialista “Liberazione” e “il manifesto”, quotidiani – bum! – comunisti.

Perché rimastico questi ricordi di esaltante informazione “de sinistra”? Perché il Cannavò me lo sono ritrovato nel FQ, un po’ su lavoro e sindacati, con severa moderazione, un po’ sugli esteri, dove dà rinnovata prova di professionalità e deontologia accorrendo in difesa del capo nella diatriba con Giorgio Bianchi sulle pagine estere. In risposta a uno dei tantissimi interventi, in rete e nelle lettere al giornale, che condivideva le critiche di Bianchi, il nostro trotzkista si precipita a giurare che il giornale di Travaglio non ha né pregiudizi, né conduce campagne mirate (c’è una tale Michela Jaccarino che da mesi non scrive altro che quanto chiaviche siano i russi e Putin, per citarne una, di campagne). Ripete le invettive contro “gli stati autoritari di Putin e Assad e quelli confessionali come l’Iran”. E, a proposito di campagne, andate a cercarvi anche il paginone di Roberta Zunini, il 7 dicembre scorso,in cui si riporta, condividendo, il rapporto della Rand Corporation (una di quelle che finanziavano l’Operazione Condor in America Latina), che lamenta come la Nato in Ucraina, sulla soglia della Russia, sia troppo lenta, abbia troppi limiti: La statua di Hitler, pensate, non è stata ancor rieretta accanto a quella del collaborazionista Stepan Bandera e il Donbass libero non è stato ancora raso al suolo dagli F35 all’uranio.

Nazi e antinazi per me pari son. Ma un po' meglio i primi.
Procedendo lungo i binari della degenerazione trotzkista, quella delle rivoluzioni democratiche della Nato e dell’Isis saudita contro Siria, Iraq e Libia, il bravo giornalista conclude vantando che il giornale, “nello scontro tra Nato e Russia sull’Ucraina, non si vede sostenitore di un fronte contro l’altro”. Colpo di Stato Usa a Kiev, stavolta usando nazisti al posto di jihadisti, rifiuto del nazismo di popolazioni russe nell’Est e quindi guerra di sterminio a tali popolazioni. Con la Nato che si schiera lungo tutto il perimetro della Russia e la Russia che non vanta neanche un pedalò nel Golfo del Messico, o un aquilone vicino alle Hawai. Equidistanza alla Fatto Quotidiano. E quando sei equidistante tra carnefice e vittima, sai bene dove stai. In Medioriente, come dappertutto. Così come “Liberazione” per i Balcani, il FQ e “il manifesto” per il resto del mondo dovrebbero assumersi una porzioncina nella suddivisione delle responsabilità per diversi milioni di morti e distruzioni vaste come mezzo pianeta.




La domanda, il piccolo dubbio, che dovrebbero anche porsi è molto, molto semplice. Ormai tutti, anche i giornalisti liberi ma uguali, hanno detto e scritto che il jihadismo che ha devastato, crocifisso e sgozzato in Medioriente, Asia e Africa, è stato inventato dagli Usa (Hillary Clinton in prima fila), addestrato in Giordania e Turchia dai marines, pagato dai turchi, che ne hanno smerciato il petrolio rubato, dai sauditi e altri del Golfo. Tra loro molti foreign fighters. Ora costoro fanno casino in Europa. Mutazione genetica, inversione ideologica, o nuovo mandato? 

Aggiungo solo che, per uno che da mezzo secolo si occupa di politica internazionale e anche su media rispettati e, un tempo, main stream (comunque sempre di editori puri), dai vari posti dove questa esplode, le mingherline paginette in fondo che il FQ riserva, a evidente malincuore (sensi di colpa?), agli esteri, non vanno proprio prese in considerazione. Se non per osservare, en passant, come si possa scrivere male, sciatto, con disinvolta mancanza, o ambiguità, di verifiche e fonti partendo da un’obbedienza, o da un pregiudizio e conseguente accanimento politico-culturale colonialista da far sembrare il famigerato “orientalismo”, bollato di eurorazzismo dal grande storico e analista Edward Said, un innocuo culto del folklore.



Gilet Gialli: Gilet che?
Tutto questo spiega la ritrosia nei due giornali “di opposizione”, sedicenti liberi, ma uguali, nei confronti di una roba andata, alla De Andrè, in direzione ostinatissima e contrarissima. Quella dei Gilet Gialli in Francia, tanto da evocare nella cosca degli eurocrati che si sono messi sotto i piedi i paesi europei non collocati nei piani alti del castello, il fantasma della Bastiglia. Grande evidenza alla violenza, non delle truppe macroniane che, compiuti gli arresti preventivi alla Mussolini, sparacchiavano addosso alla gente gas velenosi, flash ball, getti di acqua gelida e pallottole rivestite di gomma e inerme a terra, la massacravano di calci e botte; ma a quei sacrilegi, stufi di Draculi non confinati alla mezzanotte ma impegnati a succhiar sangue h24, che rompevano le vetrine a Zara, Armani e Bulgari. E poi, tutta la stampa riunita sul trampolino a tuffarsi sul terrorismo di Strasburgo, con spruzzi tanto possenti da far sparire persino l’ombra dei giubbini gialli. Non era questo il programma?

Sicuramente lo era e lo è del “manifesto” che,facendosi beffe della sua testatina comunista e soffrendo di allergia a ogni cosa gialla presente, ora addirittura festeggia il rallentamento di quei violenti dei Gilet, definendo il movimento di centinaia di migliaia di subalterni incazzati un “soufflé sgonfiato”. Quindi trattavasi di “aria calda”, svaporata di fronte alle generose offerte di Macron. Autore di testo e titolo, Guido Caldiron, affermatosi, prima in “Liberazione” e poi sul “manifesto”, come grande fan di ogni rivoluzione colorata sorosiana. Coerentemente, si era esibito il giorno prima, nell’inarrivabile inserto di cultura proletaria “Alias”, quello appaltato ai suoi correligionari, con inni, salmi, peana, ditirambi, gospel, alle inchieste sul “nazionalpopulismo” di due immacolati campioni del giornalismo atlanticosionista, debenedettiano ed elkianiano: Ezio Mauro, ex-direttore di “Repubblica” e Maurizio Molinari, direttore de “la Stampa”. Tout se tien.

Pensate – stupite – cosa ha scritto uno sul “manifesto” del 14 dicembre: “Una delle vocazioni della propaganda è di rendere vero, a furia di ripetizione, quello che non lo è necessariamente . E’ un lavoro da fabbro: si tratta di eliminare il dubbio col martello per forgiare un solido senso comune. Si batte sul punto interrogativo fino a raddrizzarlo”.




Viene in mente tale Roberto Ciccarelli che, da un paio di mesi, ogni santo giorno, ripete sul “manifesto” la frase: “Sussidio di povertà impropriamente detto reddito di cittadinanza”. Un vero fabbro. Di quelli che forgiano l’intero quotidiano comunista a spadone contro i 5 Stelle perché, con quasi tutto ciò che fanno, mettono a nudo l’ignavia e l’ipocrisia del giornale e della particina politica che in esso si identifica. Roberto Ciccarelli che, tanti anni fa, con la sua carica a testa bassa contro il rosso di coloro, tra cui in piccolissimo il sottoscritto, che, alla luce di abbaglianti indizi, testimonianze, ricerche di migliaia di esperti indipendenti, dubitavano dell’attribuzione degli attentati dell’11 settembre ad Al Qaida. Lui, quel fabbro, un dubbio non ce l’aveva: dicevano bene evangelisti come Bush, i Neocon, la Cia, il Mossad, Ezio Mauro e Molinari.

Il terrorismo uccide chi capita, la stampa uccide Voltaire.
Da allora, né al “manifesto”, né all’altro giornale libero ma uguale, si è deflesso dalla linea del fabbro. Dubbi mai! E così a Strasburgo, per la quale città il prefetto di Parigi ha previsto un attentato la mattina prima, un tizio spara sulla folla in una strada pedonale dove non si entra che da quattro ingressi strettamente controllati e non se ne esce che da altri due, parimenti controllati. Ne ammazza tre, poi saranno quattro e ne ferisce 13. Ma Nessuno sa chi sia. Neanche la polizia con la quale, poco dopo, avrebbe avuto uno scambio a fuoco nel buio. Non lo prendono, ma immaginano che sia lo stesso la cui casa avevano premurosamente perquisito, godendo di preveggenza, poche ore prima, per trovarvi armi, coltellacci ed esplosivo. Nessuno poi saprà dare indicazioni. Salvo un tassista che, guarda caso, era lì, in una zona proibita a tutti i veicoli, taxi compresi. Dice di aver riconosciuto nel passeggero – ma sarà poi lo sparatore? L’uomo della perquisizione? - Cherif Chekatt, origine marocchina del quartiere Neudorf (Strasburgo e l’Alsazia erano tedeschi), e di averlo lasciato ferito (da chi?), pensa un po’, davanti a un commissariato.

La salvezza per lo sparatore è là a due passi, attraverso il Reno. Ma forse Cherif non sa nuotare, poi fa troppo freddo. Torna dalle sue parti, dove se no?, la mattina dopo, astuti come volpi, lo cercano in 750, tra forze speciali, brigate antiterrorismo, servizi segreti, vigili urbani. Una persona se ne sta in un magazzino o garage. Chi è? Ma lo sanno tutti, soprattutto i 750: è Cherif. E’ parte una sparatoria degna della battaglia della Marna. Ne può uscire uno che non sia il terrorista morto? Non può. lo si poteva prendere con i gas, per fame? Per farlo parlare e rivelare tutta una rete? Non si poteva. E stavolta è di certo Cherif, mariuolo di molte trasgressioni, per niente religioso, mai stato in moschea, mai visto pregare, ma, secondo ogni fonte, anche quelle della Gazzetta del Borneo, “radicalizzato” al punto da gettare ai piedi di Allah la sua vita. Come quegli altri, a Parigi e Bruxelles, radicali al punto da bere come spugne, spacciare, gestire la prostituzione e non farsi vedere mai dall’imam.




Cui prodest?
Una vecchia domanda se la ponevano già i romani: a chi conviene, cui prodest? Domanda arcaica, logora, polverosa. Per niente trendy. In Italia si vendono 4 milioni di copie di quotidiani,in nessuno di questi troverete quella domanda. E neanche il minimo dubbio. Sentenze definitive sui Gilet Gialli che, autorevolmente, espressione del popolo, hanno dato voce a dubbi sui tempi e sulle finalità dell’attentato che ne avrebbe inevitabilmente frenato l’azione,fornendo pretesti morali e repressivi all’avversario. Si seppellisce il dubbio sotto valanghe di “complottisti folli”, “teorici della cospirazione”. In compenso, il rilancio del terrorismo, oltre che fornire nuove armi ai fautori della “sicurezza” contro i subordinati, provocando una vittima di forte valenza simbolica, e della cui morte ci dispiace, ha gonfiato i petti e i giornali dell’europeismo alla Junker-Moscovici-Barroso. Noi piangiamo il ragazzo. Loro, speculandoci sopra in nome dei Juncker e affini, il martire eroico di un’Europa che detestiamo.

Con il più bell’ossimoro della storia dell’informazione, il “manifesto”, che di dubbi non ne ha punti, fa seguire al discorso del fabbro che martella i dubbi per farne una spada al cavaliere, quello sprezzante sui cacadubbi delle giubbe gialle e di qualche demente complottista in rete. Garantisce Roberto Ciccarelli, garante anche dell’11/9. Il Fatto Quotidiano non è da meno. Ma Travaglio è un uomo d’onore. E’ quelli del “manifesto” e di tutta la stampa, libera e uguale, pure. Hanno tutti, quelli delle verità storiche e attuali sanzionate una volta per tutte, una paura fottuta del dubbio.


http://fulviogrimaldi.blogspot.com/2018/12/dubito-dunque-sono-travaglio-il.html

mercoledì 9 maggio 2018

Trotskyist Delusions, by Diana Johnstone

Obsessed with Stalin, the disciples of Leon Bronstein see betrayed revolutions everywhere
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I first encountered Trotskyists in Minnesota half a century ago during the movement against the Vietnam War. I appreciated their skill in organizing anti-war demonstrations and their courage in daring to call themselves “communists” in the United States of America – a profession of faith that did not groom them for the successful careers enjoyed by their intellectual counterparts in France. So I started my political activism with sympathy toward the movement. In those days it was in clear opposition to U.S. imperialism, but that has changed.
The first thing one learns about Trotskyism is that it is split into rival tendencies. Some remain consistent critics of imperialist war, notably those who write for the World Socialist Web Site (WSWS).
Others, however, have translated the Trotskyist slogan of “permanent revolution” into the hope that every minority uprising in the world must be a sign of the long awaited world revolution – especially those that catch the approving eye of mainstream media. More often than deploring U.S. intervention, they join in reproaching Washington for not intervening sooner on behalf of the alleged revolution.
A recent article in the International Socialist Review (issue #108, March 1, 2018) entitled “Revolution and counterrevolution in Syria” indicates so thoroughly how Trotskyism goes wrong that it is worthy of a critique. Since the author, Tony McKenna, writes well and with evident conviction, this is a strong not a weak example of the Trotskyist mindset.
McKenna starts out with a passionate denunciation of the regime of Bashar al Assad, which, he says, responded to a group of children who simply wrote some graffiti on a wall by “beating them, burning them, pulling their fingernails out”. The source of this grisly information is not given. There could be no eye witnesses to such sadism, and the very extremism sounds very much like war propaganda – Germans carving up Belgian babies.
But this raises the issue of sources. It is certain that there are many sources of accusations against the Assad regime, on which McKenna liberally draws, indicating that he is writing not from personal observation, any more than I am. Clearly, he is strongly disposed to believe the worst, and even to embroider it somewhat. He accepts and develops without the shadow of a doubt the theory that Assad himself is responsible for spoiling the good revolution by releasing Islamic prisoners who went on to poison it with their extremism. The notion that Assad himself infected the rebellion with Islamic fanaticism is at best a hypothesis concerning not facts but intentions, which are invisible. But it is presented as unchallengeable evidence of Assad’s perverse wickedness.
This interpretation of events happens to dovetail neatly with the current Western doctrine on Syria, so that it is impossible to tell them apart. In both versions, the West is no more than a passive onlooker, whereas Assad enjoys the backing of Iran and Russia.
“Much has been made of Western imperial support for the rebels in the early years of the revolution. This has, in fact, been an ideological lynchpin of first the Iranian and then the Russian military interventions as they took the side of the Assad government. Such interventions were framed in the spirit of anticolonial rhetoric in which Iran and Russia purported to come to the aid of a beleaguered state very much at the mercy of a rapacious Western imperialism that was seeking to carve the country up according to the appetites of the US government and the International Monetary Fund”, according to McKenna.
Whose “ideological lynchpin”? Not that of Russia, certainly, whose line in the early stages of its intervention was not to denounce Western imperialism but to appeal to the West and especially to the United States to join in the fight against Islamic extremism.
Neither Russia nor Iran “framed their interventions in the spirit of anticolonial rhetoric” but in terms of the fight against Islamic extremism with Wahhabi roots.
In reality, a much more pertinent “framing” of Western intervention, taboo in the mainstream and even in Moscow, is that Western support for armed rebels in Syria was being carried out to help Israel destroy its regional enemies. The Middle East nations attacked by the West – Iraq, Libya and Syria – all just happen to be, or to have been, the last strongholds of secular Arab nationalism and support for Palestinian rights. There are a few alternative hypotheses as to Western motives – oil pipelines, imperialist atavism, desire to arouse Islamic extremism in order to weaken Russia (the Brzezinski gambit) – but none are as coherent as the organic alliance between Israel and the United States, and its NATO sidekicks.
It is remarkable that McKenna’s long article (some 12 thousand words) about the war in Syria mentions Israel only once (aside from a footnote citing Israeli national news as a source). And this mention actually equates Israelis and Palestinians as co-victims of Assad propaganda: the Syrian government “used the mass media to slander the protestors, to present the revolution as the chaos orchestrated by subversive international interests (the Israelis and the Palestinians were both implicated in the role of foreign infiltrators).”
No other mention of Israel, which occupies Syrian territory (the Golan Heights) and bombs Syria whenever it wants to.
Only one, innocuous mention of Israel! But this article by a Trotskyist mentions Stalin, Stalinists, Stalinism no less than twenty-two times!
And what about Saudi Arabia, Israel’s de facto ally in the effort to destroy Syria in order to weaken Iran? Two mentions, both implicitly denying that notorious fact. The only negative mention is blaming the Saudi family enterprise for investing billions in the Syrian economy in its neoliberal phase. But far from blaming Saudi Arabia for supporting Islamic groups, McKenna portrays the House of Saud as a victim of ISIS hostility.
Clearly, the Trotskyist delusion is to see the Russian Revolution everywhere, forever being repressed by a new Stalin. Assad is likened to Stalin several times.
This article is more about the Trotskyist case against Stalin than it is about Syria.
This repetitive obsession does not lead to a clear grasp of events which are not the Russian revolution. And even on this pet subject, something is wrong.
The Trotskyists keep yearning for a new revolution, just like the Bolshevik revolution. Yes, but the Bolshevik revolution ended in Stalinism. Doesn’t that tell them something? Isn’t it quite possible that their much-desired “revolution” might turn out just as badly in Syria, if not much worse?
Throughout history, revolts, uprisings, rebellions happen all the time, and usually end in repression. Revolution is very rare. It is more a myth than a reality, especially as Trotskyists tend to imagine it: the people all rising up in one great general strike, chasing their oppressors from power and instituting people’s democracy. Has this everhappened?
For the Trotskyists, this seem to be the natural way things should happen and is stopped only by bad guys who spoil it out of meanness.
In our era, the most successful revolutions have been in Third World countries, where national liberation from Western powers was a powerful emotional engine. Successful revolutions have a program that unifies people and leaders who personify the aspirations of broad sectors of the population. Socialism or communism was above all a rallying cry meaning independence and “modernization” – which is indeed what the Bolshevik revolution turned out to be. If the Bolshevik revolution turned Stalinist, maybe it was in part because a strong repressive leader was the only way to save “the revolution” from its internal and external enemies. There is no evidence that, had he defeated Stalin, Trotsky would have been more tender-hearted.
Countries that are deeply divided ideologically and ethnically, such as Syria, are not likely to be “modernized” without a strong rule.
McKenna acknowledges that the beginning of the Assad regime somewhat redeemed its repressive nature by modernization and social reforms. This modernization benefited from Russian aid and trade, which was lost when the Soviet Union collapsed. Yes, there was a Soviet bloc which despite its failure to carry out world revolution as Trotsky advocated, did support the progressive development of newly independent countries.
If Bashar’s father Hafez al Assad had some revolutionary legitimacy in McKenna’s eyes, there is no excuse for Bashar.
“In the context of a global neoliberalism, where governments across the board were enacting the most pronounced forms of deregulation and overseeing the carving up of state industries by private capital, the Assad government responded to the heightening contradictions in the Syrian economy by following suit—by showing the ability to march to the tempo of foreign investment while evincing a willingness to cut subsidies for workers and farmers.”
The neoliberal turn impoverished people in the countryside, therefore creating a situation that justified “revolution”.
This is rather amazing, if one thinks about it. Without the alternative Soviet bloc, virtually the whole world has been obliged to conform to anti-social neoliberal policies. Syria included. Does this make Bashar al Assad so much more a villain than every other leader conforming to U.S.-led globalization?
McKenna concludes by quoting Louis Proyect: “If we line up on the wrong side of the barricades in a struggle between the rural poor and oligarchs in Syria, how can we possibly begin to provide a class-struggle leadership in the USA, Britain, or any other advanced capitalist country?”
One could turn that around. Shouldn’t such a Marxist revolutionary be saying: “if we can’t defeat the oligarchs in the West, who are responsible for the neoliberal policies imposed on the rest of the world, how can we possibly begin to provide class-struggle leadership in Syria?”
The trouble with Trotskyists is that they are always “supporting” other people’s more or less imaginary revolutions. They are always telling others what to do. They know it all. The practical result of this verbal agitation is simply to align this brand of Trotskyism with U.S imperialism. The obsession with permanent revolution ends up providing an ideological alibi for permanent war.
For the sake of world peace and progress, both the United States and its inadvertent Trotskyist apologists should go home and mind their own business.
https://www.unz.com/article/trotskyist-delusions/

venerdì 9 ottobre 2015

La CIA ed il trotskismo in Siria e Venezuela, di Stefano Zecchinelli

L’intervento russo in Siria ha scatenato, com’era prevedibile, la reazione, di certo isterica, di alcuni gruppi che ideologicamente fanno riferimento all’area marxista o almeno lo pretendono, senza averne però i requisiti. Uno di questi, in Italia, è il Partito dell’alternativa comunista, organizzazione trotskista, referente della Lega Internazionale dei lavoratori ( LIT ). Per capire, oggi giorno, il ruolo strumentale ed ambiguo del settarismo politico è bene soffermarci – ovviamente citando opportune documentazioni – sulle posizioni politiche di questi Partiti.
I trotskisti a rimorchio dell’imperialismo nord-americano in Siria
Il giorno 5 ottobre 2015, nel sito ufficiale del Pdac, viene pubblicata la traduzione di un comunicato firmato ‘’Juan Parodi’’, dirigente trotskista spagnolo, in cui si afferma ‘’La Russia lancia questa offensiva per sostenere la dittatura di Assad, che sta ricevendo anche l’appoggio di truppe di Hezbollah’’. 1
I marxisti, una volta, disponendo di un coerente e solido metodo d’analisi, riuscivano a mettere a nudo l’ipocrisia della propaganda capitalista individuando e svelando la fallacia delle tesi sostenute dall’avversario di classe.
Anche Obama – e insieme a lui il senatore di estrema destra McCain – ritiene che Putin stia bombardando i ‘’ribelli’’, con una sola differenza: Obama e il guerrafondaio McCain specificano dicendo ‘’i ribelli da noi addestrati’’. Il comunicato ( decisamente delirante ) continua in questo modo ‘’La dittatura di Assad sta cercando di annegare col sangue e col fuoco, al costo di decine di migliaia di morti e la distruzione del Paese, la rivoluzione scoppiata nel 2011 e che esige la democrazia, la libertà e la giustizia sociale’’.
Un vero delirio ideologico: quella che qui viene chiamata ‘’rivoluzione’’ è soltanto l’ennesimo tentativo dell’imperialismo americano di eliminare uno Stato sovrano che si colloca al di fuori della sua sfera d’influenza economica e politica.
Il caso della LIT ( su cui poi tornerò ) non è isolato. Nell’Esercito Libero Siriano ( i ‘’ribelli’ moderati” armati dalla CIA ) combatte una fazione ‘’marxista’’ chiamata Brigata Lev Sedov. Il giorno 19 agosto 2012 la cellula trotskista Democracia Obrera traduce un suo comunicato in inglese. Leggiamo: “Despite and against the enormous fence and the slanders against the revolutionary Syrian masses, the Syrian exploited keep resisting heroically against the murderous troops of Al-Assad, fully armed by Putin and Hu Jintao, the biggest agents of imperialism. In the mean time, NSC, the former generals of Al-Assad of the Free Syrian Army and all imperialist powers conspire against the working class and exploited from Syria, waiting that Al-Assad do the “dirty work” of everyone, ends massacring the rebel masses” 2. Secondo questi signori Putin e Hu Jintao sarebbero i ‘’principali agenti dell’imperialismo’’ che attentano – aiutati dagli Hezbollah – alla rivolta delle ‘’calunniate’’ e ‘’represse’’ masse siriane. La visione del conflitto ( sarebbe meglio dire dell’aggressione ) che qui emerge è certamente tutta ideologica; per questo motivo, da un punto di vista giornalistico, voglio cercare di comprendere fino a che punto il processo degenerativo del trotskismo si è spinto in avanti. Quali organizzazioni condividono queste tesi prive di ogni fondamento ?
Il gruppo Democracia Obrera appartiene alla Fracción Leninista Trotskista Internacional la quale è attiva in America Latina e promuove la ‘’lotta armata’’ contro le dittature ‘’castrochaviste’’. L’altra organizzazione trotskista è l’International Socialist League, fondata dall’israeliano Yossi Schwartz: questa organizzazione ha la particolarità di fare politica – nel linguaggio trotskista si chiama ‘’entrismo’’ – all’interno del sionista Partito laburista israeliano. Niente male per dei pretesi marxisti, vero? Si può essere ‘’rivoluzionari’’ e nello stesso tempo appoggiare la colonizzazione della Palestina? La domanda trova, da se, naturale risposta.
Tornando alla LIT, il Partito socialista dos trabalhadores unificato ( brasiliano ), principale partito facente riferimento a tale organizzazione, ha addirittura invitato, in tour sudamericani, esponenti dell’ELS mescolando le bandiere rosse con quelle della Siria coloniale. In un articolo datato 22 giugno 2013 leggiamo: ‘’Não é por acaso que eles recebam mais armas e apoio que os setores laicos, como o ELS, que combate com muito mais dificuldades para se abastecer’’ 3. Che dire ? Concordando con gli esponenti delle classi dirigenti imperialistiche statunitense ed israeliana, il PSTU vorrebbe armare l’ELS definita, nonostante la presenza di Al Qaeda e del Fronte Al Nusra, come il ‘’settore laico’’ dell’opposizione.
Queste posizioni scellerate della LIT non potevano sfuggire ai settori trotskisti più coerenti i quali, indignati, hanno ricordato l’opportunismo di questa organizzazione. La Lega comunista internazionalista ( ex Tendenza Spartachista Internazionalista ) rammentò come già nel 1980 la LIT ‘’si schierò a fianco dei mujaheddin islamici afgani, finanziati e armati dalla più grande operazione della storia della Cia per combattere contro l’Armata rossa sovietica e il governo afgano del Pdpa, “colpevole” di aver introdotto modeste leggi liberali che consentivano l’accesso delle donne all’istruzione e riducevano il prezzo delle mogli’’. 4
Facciamo, un altro, passo indietro: andiamo in Venezuela. Cosa combinò la LIT nel 2007 ?
Trotskismo contro chavismo ?
Nel 2007, di fronte al tentativo di riforma costituzionale indetta dal progressista Hugo Chavez, al padronato venezuelano si unì “qualche ex militante di sinistra (alcuni dei quali erano stati dei guerriglieri 40 anni fa)’, ed ancora “ex maoisti del gruppo di Bandiera Rossa e alcuni trotskisti, leader sindacali e sette”. James Petras denunciò che ‘I trotskisti sono riusciti a ottenere la divisione di alcuni settori sindacali con la loro logorrea pseudomarxista su Chávez, il bonapartista e le sue inclinazioni capitaliste e imperialiste, hanno sobillato studenti formati negli Stati Uniti e hanno condiviso la piattaforma del NO con i capi sindacali della CTV finanziati dalla CIA’. 5
Tempo dopo, approfondendo il suo lavoro di controinformazione, Petras viene a sapere che:
El PSTU sigue con sus evasiones –pretendiendo que no existen documentos oficiales- del gobierno de EE.UU. que canalizó 8 millones de dólares a los estudiantes ‘en particular para entrenar e indoctrinarlos con 230.000 dólares en los Estados Unidos con los mismos textos y símbolos que usaran en las contra reformas de “colores” en Serbia, Ucrania, Georgia es deshonesto. Si o no apoyaran los estudiantes financiados por los EE.UU.
http://www.aporrea.org/ideologia/a47292.html
Che altro dire ? Si tratta semplicemente della prova ufficiale – canalizó 8 millones de dólares a los estudiantes ‘en particular para entrenar e indoctrinarlos con 230.000 dólares – della collusione di alcuni settori trotskisti con la CIA. Mi dispiace ma non posso usare altri termini, dal momento che mi sto attenendo in modo rigoroso ai fatti.
Petras ha avuto una lunga militanza trotskista: conobbe il rivoluzionario argentino ( ed ammiratore di Leon Trotsky ) Mario Roberto Santucho e fu amico personale della trotskoguevarista cubana ( altro che dittatura castrochavista ) Celia Hart. Chi meglio di lui può denunciare il falso trotskismo al servizio della CIA ?

http://www.alternativacomunista.it/content/view/2212/1/
http://www.democraciaobrera.org/pag_ingles/la_revolucion_siria_al_dia/corresp_siria_call_19082012.html
http://www.pstu.org.br/node/19738
http://www.icl-fi.org/print/italiano/spo/75/libia.html
http://www.senzasoste.it/le-nostre-traduzioni/il-referendum-venezuelano-analisi-ed-epilogo

http://www.linterferenza.info/contributi/la-cia-ed-il-trotskismo-in-siria-e-venezuela/

lunedì 17 agosto 2015

La CIA, el "trotskismo" y el Tibet, por Jair de Souza

Un articolo datato ma purtroppo attuale. S. Z.

Nota de Aporrea: El autor puede que se refiera al articulo "Solidaridad con el pueblo tibetano contra la dictadura de China" de la organización trotskista Unidad Internacional de los Trabajadores publicada el 20/03/08 en este medio.
Puede que sea muy triste, pero en nada nos sorprende ver ciertas agrupaciones que se dicen socialistas de orientación trotskista actuando de común acuerdo con la política trazada por la nefasta CIA de los Estados Unidos. Aunque no encontremos nada en el comportamiento o en los escritos de León Trotsky que avale tal proceder, la práctica de muchas organizaciones "trotskistas" se ha caracterizado por alinearse con los intereses de la principal potencia imperialista que el mundo ha conocido. En este momento, su actividad conjunta se centra en el Tibet.

No hace muchos años, fueron estos mismos grupos los que se lanzaron con todo en apoyo a la organización sindical Solidaridad, de Polonia. Para entonces, tanto Solidaridad como su líder, Lech Walesa, representaban, en boca de tales agrupaciones "trotskistas", el verdadero movimiento obrero y socialista de Polonia, que luchaba en contra del "burocratismo" oficial impuesto por la Unión Soviética. No hay dudas de que el accionar de esos "trotskistas" contribuyó en mucho para sembrar dudas entre los defensores del socialismo alrededor del mundo acerca del propósito real que encarnaba dicha agrupación sindical opositora y su líder "obrero".

Luego de la caída del gobierno pro-soviético, el nuevo gobierno encabezado por Lech Walesa y otros integrantes de Solidaridad no se dedicó a construir un nuevo socialismo, sin los defectos del anterior modelo "burocrático". ¡No! Lech Walesa y Solidaridad se pusieron a trabajar duro para reintroducir el capitalismo en Polonia. Y no un capitalismo cualquiera, sino la forma más brutal posible del capitalismo: el neoliberalismo salvaje. Los obreros y los campesinos han perdido casi todas las conquistas sociales que habían logrado obtener hasta entonces. Los terratenientes, la gran burguesía y el clero católico reaccionario han vuelto a ejercer en su plenitud el poder en Polonia.

Poco después, los secretos de Solidaridad y de su líder, Lech Walesa, salieron a la luz: habían sido engendrados por la propia CIA. Hasta la misma BBC, de Londres, hizo un documental en el cual revelaba como la CIA y órganos de otras potencias capitalistas ayudaron a crear y a mantener a Solidaridad con el objetivo de usarlo para tumbar el gobierno polaco. No por casualidad, el actual gobierno de Polonia es uno de los más cercanos aliados de George Bush. Polonia es hoy en día uno de los pocos países que sigue manteniendo tropas en Irak para apoyar la agresión imperialista desencadenada por el gobierno de los Estados Unidos.

Aun con todas esas revelaciones, ¿alguien ha visto alguna campaña desarrollada por las mismas organizaciones "trotskistas" para combatir al actual gobierno de Polonia? ¿Alguien ha visto alguna autocrítica hecha por esas organizaciones acerca de su colaboración práctica con la CIA en ese episodio? ¡Claro que no! No la hemos visto, ni la vamos a ver jamás. Ellos cumplieron con la tarea que les fue designada por sus mentores y deben de estar muy orgullosos de eso. Demostraron que le son confiables a la CIA y que pueden seguir recibiendo nuevas tareas. Ahora les toca trabajar la cuestión del Tibet. La CIA los necesita en este momento. Los jerarcas religiosos y los terratenientes tibetanos quieren recuperar su poder y la CIA ha decidido que la hora ha llegado para eso. El crecimiento económico de China, aunque en base a un capitalismo brutal, no interesa a los Estados Unidos, pues afecta sus intereses mundiales.

Para que la campaña de la CIA en Tibet tenga éxito es preciso que haya un apoyo (o al menos tolerancia) de los pueblos del mundo a las descaradas intervenciones que la CIA hace y hará en la región. Los "trotskistas" a que nos referimos deben gritar al mundo que se trata de una lucha de los obreros de Tibet para liberarse del capitalismo chino y para construir un verdadero socialismo. Después, en el supuesto de que Tibet pase al área de influencia del capitalismo estadounidense, tales "trotskistas" se mantendrán calladitos, calladitos, hasta que sean nuevamente convocados. Como hemos visto, esas agrupaciones "trotskistas" tienen mucho que hacer y parece que ya han puesto manos a la obra.

Muy pronto serán también convocados para dedicarse con mucha más fuerza a la cuestión Venezuela.

jairdeosouza@gmail.com

http://www.aporrea.org/tiburon/a54012.html

domenica 2 marzo 2014

Antimperialismo o pseudo-marxismo ?, di Stefano Zecchinelli



1. I 'marxisti moderni' ( Sinistra anticapitalista, Lit, Partito marxista-leninista italiano ), anche davanti l'aggressione imperialistica ( perchè di aggressione si tratta ) all'Ucraina, confliggono direttamente con quanto, ad esempio, rivoluzionari come Trotsky avevano detto e fatto.

Le loro tesi ruotano, a seconda delle organizzazioni ( in questo caso farò pochissimi riferimenti e rifletterò solo su un giusto approccio alla questione ucraina ), su due postulati errati: (1) in Ucraina ci sarebbe una rivoluzione popolare passata in mano ad una direzione reazionaria e fascistoide; (2) il conflitto in atto, su scala mondiale, ha una natura inter-imperialistica e gli attori principali sono Usa e Russia. Entrambi questi postulati sono errati e non corrispondo alla realtà come, del resto, il seguito degli eventi testimoniano.

Vediamo, seppur in estrema sintesi, le ragioni di fondo che, a malincuore, ci portano a dire che il ‘moderno marxismo’ ( pseudo-marxismo )spesso ( e malvolentieri ) fa il gioco dell’imperialismo. Sull’Ucraina, in modo telegrafico, segnalo tre punti su cui il lettore è bene che rifletta:

(1) L'Ucraina è uno Stato semi-dipendente che, dopo la disgregazione degli Stati operai deformati, precipitò nella situazione socio-economica propria di una semi-colonia. La difesa della sua indipendenza nazionale - in questo caso consolidata dalla necessità di prendere posizione contro il neofascismo - è sacrosanta. Non pronunciarsi su ciò è del tutto alieno ad ogni seria impostazione antimperialistica.

(2) Trotsky diede, proprio in Ucraina, una grande lezione al populismo di sinistra. Molti 'neo-trotskisti' non ricordano che, subito dopo la Rivoluzione d'Ottobre, in Ucraina si formò un 'movimento reazionario di massa' con tinte, più o meno, anarchiche: il movimento guidato dall'anarchico ( nazionalistario ) Nestor Machno.
Bene, masse o non masse, Trotsky, eroico capo dell'Armata Rossa, non ci pensò due volte a schiacciarlo. Cosa ci insegnarono, in quella occasione, Trotsky e Lenin ? Non conta il carattere di massa ( o popolare ) del movimento di protesta ma, per dirla con Lenin, la direzione strategica delle masse. Se Trotsky schiacciò gli anarchici ucraini come mai oggi la Lit ( in Italia il Partito dell'alternativa comunista ) chiude gli occhi davanti i criminali ed assassini di Svoboda ?

(3) La Russia non è un paese imperialistico. Come disse Lenin: guardiamo la concentrazione dei monopoli. Putin è un oligarca ( di destra, da avversare politicamente sul terreno della lotta popolare ) ma lo stadio della 'espansione neocoloniale' la Russia non l'ha raggiunto. Una cosa è la critica politica, un'altra il sentimentalismo e gli slogan. Un marxista, sulla base di ciò, ha il dovere di valutare anche il riposizionamento geopolitico della Russia distinguendo le questioni politiche ( e quindi le alleanze con il nemico di classe proprio del campismo ) da quelle militari ( ed il fronte unico militare non è collusione politica ).

Ai 'neo-trotskisti', quindi, proprio su questo ultimo punto, ricorderei questa presa di posizione di Bordiga sul fondatore dell'Armata Rossa:

'Trotzky può essere stato tra i fautori della tesi: nei grandi conflitti della storia, che tutto incendiando antecedono tuttavia quello proprio del nostro programma, noi possiamo dover scegliere, restando dialetticamente noi stessi, una delle due posizioni. Ma indubbiamente accompagnò a questa un'altra tesi: giammai potremmo scegliere la parte dove sta l'Inghilterra! Il marxismo non è codificato in versetti; dove il suo fondatore scrisse nel 1867 Inghilterra dobbiamo nel 1949 leggere Stati Uniti d'America' ( Amadeo Bordiga, United States of Europa, Da "Prometeo" n. 14 del 1950 )

Possiamo e dobbiamo rivendicare l'adesione al marxismo rivoluzionario ma, in questa circostanza, appoggiare militarmente la Russia. Traiamo le conclusione e spieghiamo, in chiusura, anche questa affermazione.

2. Per iniziare rilevo questi due gravi errori di metodo: (1) la struttura socio-economica dell’Ucraina non viene per niente analizzata da questi compagni ( alcuni anche preparati ed in buona fede ma frettolosi ed ingenui nelle analisi ), questo spinge chi commette tale svarione a sottovalutare l’importanza della lotta, ora attuale, per la democrazia e contro il fascismo in termini – questo è importante – di agibilità politica per le sinistre ed i comunisti ( ricordiamo che Trotsky, fin dal 1925, disse ‘il fascismo deve distruggere la democrazia’ ); (2) la provenienza sociale ( base sociale ) dei movimenti viene rimossa in nome di slogan su improbabili rivoluzioni. Era chiaro fin da subito che il movimento anti-governativo ucraino avesse una natura sociale piccolo borghese; come spesso accade è l’oligarchia che scaglia la rabbia dei ceti medi contro la classe operaia ed il popolo. 

Non è una testimonianza eloquente quello che è successo con i neonazisti a capo di bottegai impazziti che prendevano di mira le statue di Lenin e le sedi del Partito comunista ucraino ? Non vedere ciò significa avvallare la disinformazione dell’imperialismo.

La realtà è che l’imperialismo Usa in Ucraina ha centrato due obiettivi in un colpo solo: (1) ha aperto la via al dilagare di una ideologia sciovinistica, anti-popolare ed anti-operaia. Questa sarà l’anticamera dell’applicazione delle ricette neoliberiste del Fondo Monetario Internazionale. (2) ha rovesciato la borghesia burocratica filo-russa al potere ( tramite legittime elezione, anche questo va detto ). Altro che rivoluzione, qui è in atto una vera e propria tragedia in pieno stile pinochetista !

Le domande che faccio che smontare le tesi degli pseudo-marxisti sono queste: valutati i rapporti di forza, su scala mondiale, il popolo e la sinistra ucraina hanno maggiore agibilità politica sotto il fascismo della NATO o nella sfera di influenza russa che per ora esclude la soffocante presa imperialistica ( presa imperialistica che con gli Usa ha sempre assunto i colori dell'hitlerismo ) ? E se anche fosse uno scontro inter-imperialistico come rimuovere il fatto che un blocco imperialistico ( che non fa capo alla Russia ) minaccia di instaurare un regime fascista ( appunto, la mia prima domanda assume maggior peso ) ? Non fu forse Trotsky quello che disse 'pur di combattere il fascismo sarei disposto anche ad allearmi col diavolo'. ( questa domanda la sottolineo perché mi sembra di particolare importanza e credo che maggiormente faccia emergere le contraddizioni dei ‘neo-trotskisti’ ).

Questi antimperialisti sbadati dimenticano che essendo gli Usa ( insieme ad Israele ) il maggior paese imperialistico, gli yankee, interverrano in qualsiasi parte del mondo per distruggere autentiche rivoluzioni in corso. Se in Ucraina, infatti, intervengono per questioni geostrategiche, in Venezuela intervengono per fermare un autentico processo rivoluzionario democratico ed antimperialista. Scindere questi due fattori ( come ha fatto ingenuamente Antonio Moscato ) è segno di scarsa lungimiranza.

La parola d'ordine in questa fase deve essere questa: combattiamo per una Ucraina sovrana ed antifascista fuori dalla sfera di influenza dell'imperialismo occidentale. Rimuovere la contaddizione principale, quindi la minaccia derivante dalla alleanza atlantismo-neofascismo, significa cadere in una superficialità che di certo non appartiene a Trotsky ed alla sua opera di grande teorico marxista.

In questo caso, penso, che le critiche autenticamente marxiste da muovere siano queste, critiche che servono a tracciare una linea di demarcazione fra il vero antimperialismo ed approcci che non valutano per nulla, in modo concreto, il conflitto in corso.

Stefano Zecchinelli